Localidad: Pozo Almonte
Edad: 45 años
Experiencia como cuidadora: 29 años
Técnica o emprendimiento: Arrendamiento de disfraces y venta de lencería
La experiencia de Sandra como cuidadora comenzó hace 29 años, con el nacimiento de su hijo, diagnosticado con discapacidad intelectual. Desde entonces, su vida ha estado marcada por aprendizajes, desafíos y momentos de profunda fortaleza familiar. “Ha sido una experiencia con altos y bajos —cuenta—, hay días en que todo fluye, pero también otros en que las crisis alteran nuestra rutina”.
Hoy su hijo tiene 29 años y, aunque presenta ciertas dependencias, ha alcanzado importantes niveles de autonomía. Asiste a un centro inclusivo en Pozo Almonte cuando Sandra trabaja, participa en actividades y se conecta con ella por videollamada para coordinar sus medicamentos, ya que también vive con diabetes. Con su guía y acompañamiento, ha aprendido a administrarlos por sí mismo.
El mayor desafío para Sandra ha sido cuidar de su propia salud física y emocional. Reconoce que en momentos de crisis siente impotencia y frustración, pero también rescata que nunca ha estado sola: desde sus inicios contó con el apoyo de su madre y su hermana en Colombia, y siempre ha vivido el cuidado como una experiencia compartida dentro de una familia unida.
A pesar de las dificultades, Sandra valora lo positivo del camino recorrido. “Mi experiencia ha sido buena, me he sentido acompañada y eso lo ha hecho más fácil”, afirma con gratitud.
En cuanto a sus proyectos, sueña con emprender. Tiene dos ideas en mente: arrendar disfraces para fiestas infantiles —ya cuenta con algunos personajes como Peppa Pig y Doki— y, en paralelo, dedicarse a la venta de lencería. Aunque todavía no decide en qué enfocarse, el programa ha sido clave para motivarla a dar el paso. “Antes tenía la idea, pero no me atrevía. Ahora siento el impulso y la confianza para hacerlo”, reconoce.Su mensaje para otras personas cuidadoras refleja paciencia, compromiso y esperanza:
“Tener mucha paciencia. No todo se dará como esperamos ni será fácil, pero siempre se puede salir adelante. Nunca debemos abandonar a quienes cuidamos, porque ellos nos necesitan mucho”.


