Localidad: Pozo Almonte
Edad: 36 años
Experiencia como cuidadora: 14 años
Técnica o emprendimiento: Venta de frutillas con crema
La experiencia de Anlly como cuidadora comenzó con el diagnóstico de su hijo mayor, hoy de 14 años, con un trastorno esquizoafectivo. Fue un camino duro de aceptar, marcado por un largo periodo en que su hijo estuvo hospitalizado en la unidad de psiquiatría. Durante esos años, enfrentó no solo la enfermedad, sino también situaciones complejas dentro del sistema de salud, que incluso derivaron en un proceso judicial.
Después de esos años difíciles, continuó el cuidado de su hijo a través de atenciones particulares con psiquiatra, quien finalmente diagnosticó esquizofrenia. Hoy, Anlly se hace cargo sola de su hijo de 14 años y de su hijo menor de 7, quien no presenta diagnóstico.
El miedo, la ansiedad y la tristeza han acompañado este camino, especialmente por la incertidumbre del futuro y la preocupación por la salud de su hijo. Su rol de cuidadora ha impactado fuertemente su vida personal: muchas veces no puede planificar ni salir a otras actividades debido a los episodios de delirio que vive su hijo.
A pesar de estas dificultades, Anlly ha encontrado en el emprendimiento una forma de sostenerse y proyectarse. Actualmente cuenta con un carrito donde vende fresas con crema, un trabajo que le permite generar ingresos y también construir un espacio propio. El programa de apoyo a personas cuidadoras, ha sido de gran apoyo, no solo por las herramientas que ha aportado a su negocio, sino también porque le ha permitido compartir con otras mujeres, distraerse y romper un poco la rutina del cuidado.
Su mensaje para otros cuidadores es una invitación:
“Les diría que se den el tiempo de asistir a estos cursos, porque son una buena opción para aprender a emprender, para distraerse y salir de la rutina, aunque sea por un rato.”
La historia de Anlly refleja valentía, resistencia y la búsqueda constante de nuevas oportunidades a pesar de las adversidades.


