Localidad: Pozo Almonte
Edad: 46 años
Experiencia como cuidadora: 22 años
Técnica o emprendimiento: Venta de frutillas con crema y toppings
La experiencia de Chrisangeles como cuidadora comenzó con su hijo Santiago, hoy de 22 años. Cuando estaba en primero medio, recibió el diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista tipo 2 y Trastorno Obsesivo Compulsivo. Fue un proceso difícil, pues además de asumir sola los roles de madre y padre, descubrió que su hijo había sufrido bullying durante años y que atravesaba episodios de pánico que derivaron incluso en intentos suicidas, lo que obligó a iniciar un tratamiento médico que mantiene hasta hoy.
Actualmente, Chrisangeles cuida tanto de Santiago como de su hija menor Ashley, de apenas 1 año. Esta doble responsabilidad le ha exigido fortaleza, pero también le ha significado un gran desgaste emocional y físico. “El estrés ha sido lo más constante, porque siempre debo estar pendiente de mis hijos y de mi esposo. Muchas veces me dejo de lado y he tenido que renunciar a cosas simples, como ir a la feria, a la peluquería o al salón de belleza”.
Los mayores desafíos que ha enfrentado han sido la falta de apoyo, las dificultades económicas y el impacto que el cuidado ha tenido en su vida personal. Sin embargo, también ha encontrado motivaciones nuevas y un proyecto que la llena de entusiasmo: iniciar un emprendimiento de venta de frutillas con crema y toppings. “Me siento con muchas expectativas, muy contenta y emocionada. Incluso mi hijo Santiago quiere ayudarme en el negocio”.
Su mensaje para otras personas cuidadoras es breve, pero profundo:
“Hay que tener paciencia y amor en lo que hacemos, y confiar siempre en Dios”.


